Las burbujas de Don Quijote son muy apreciadas en el mercado madrileño
La producción de vinos espumosos, que tradicionalmente no ha sido significativa en la Zona de Producción "La Mancha", ha experimentado un importante crecimiento de ventas en los dos últimos años, lo que ha propiciado que las bodegas de la D.O. que elaboran este tipo de productos hayan agotado sus reservas y se planteen duplicar e, incluso triplicar, la producción en las próximas dos campañas.
Domingo Picazo, que es el gerente de Viñedos y Reservas, una empresa de Villanueva de Alcardete (Toledo) que ostenta el liderazgo en la producción de espumosos en la región, ellos tuvieron un incremento de ventas del 30 % en 2004 y este año se sobrepasará el 40%.
Sus vinos se han consolidado en la capital, gracias a conseguir estar presente en puntos de venta como "Santa Cecilia" y los supermercados Sánchez Romero, sobre todo con sus productos estrella, el Cuevas Santoyo Carolus y el Quijote IV Centenario.
No obstante, Picazo comenta que su crecimiento no se basa sólo en el mercado nacional, ya que también está avanzando en el exterior, llegando a países tan exóticos como Japón, donde cuentan con dos importadores con los que contactaron en la pasada edición de Fenavin. También están presentes en Alemania, Inglaterra e Irlanda, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Chequía,...
Por último, el gerente de Viñedos y Reservas insiste en que más del 50% por ciento de los vinos base que utilizan para sus espumosos proceden de la variedad Airén, esencialmente manchega y de la que se siente muy orgulloso por los resultados que están obteniendo.
También en Villanueva de Alcardete, que es el verdadero centro de producción de espumosos de La Mancha, destaca la producción de la Cooperativa Nuestra Señora del Pilar con su Alcardet, elaborado artesanalmente y caracterizado por su burbuja fina y persistente, a la vez que presentan una adecuada armonía de sabores; tal y como sucede con el espumoso de Bodegas Verdúguez, también ubicada en Villanueva y que ha apostado decididamente por el mercado exterior.
Tal y como indicó el presidente de la Coop. Ntra. Sra. del Pilar, en los próximos años multiplicará casi por 10 su actual producción de espumosos, debido a la gran demanda que han tenido en los últimos años y a las expectativas que genera un producto novedoso y que no defrauda a todo aquél que lo prueba.
La última marca de espumoso de este pueblo toledano dada de alta en la D.O. es Terra Gigüela de Jesús María Recuero.
En Manzanares (Ciudad Real), Vinícola de Castilla, S.A. fue la bodega pionera en decidirse a sacar un espumoso con Denominación de Origen "LA MANCHA", Cantares, un vino que se elabora a partir del mosto yema de una vendimia selecta, lo que permite la obtención del vino base tras una segunda y lenta fermentación en botella, en la quietud de la cueva, según el más estricto método tradicional. Dentro de esta marca se diferencian el brut y el semi-seco, con tonos pálidos dorados y brillantes, tiene unas persistentes y finas burbujas. De limpios aromas frutales, sus sabores son ricos, elegantes y largos.
Por su parte, Vinícola de Tomelloso, S.C.L. elabora Mantolán, un vino resultante de una cuidadísima selección de uvas, principalmente Macabeo o Viura, y sometido posteriormente a un proceso de refermentación, siguiendo con total rigor el método tradicional de fermentación en botella, lo que le confiere los más nobles caracteres exclusivos de esta técnica. El proceso de crianza se realiza en silencio, oscuridad y estabilidad térmica, en la cueva durante un período mínimo de 20 meses. Posteriormente, en la fase de "degüello", las botellas se rellenan exclusivamente con el mismo vino , lo cual le confiere su característica de Seco Natural o Brut Natural. Este proceso se va realizando según la demanda del mercado, asegurando, de esta manera, que el vino llega al consumidor en las mejores condiciones.
También en la provincia de Ciudad Real, concretamente en Pedro Muñoz, una pequeña bodega de cosechero, Luis Fernández Fernández también elabora un exquisito espumoso con el quijotesco nombre de Yelmo de Mambrino. Además, esta bodegas comercializó hace unos años el primer vino espumoso procedente de uvas de cultivo ecológico de nuestra D.O. con la marca Andante. Este extra brut tiene un color amarillo pajizo, con burbuja fina y buena estructura.
Por último, en la Cooperativa Ntra. Sra. de la Paz de Corral de Almaguer (Toledo) encontramos el Altovela Brut nature. Según nos indica su gerente, Antonio Calleja, lo comenzaron a elaborar sólo para el mercado local y en un número apenas significativo, pero debido a la increíble demanda que han tenido en los próximos años ampliarán sustancialmente su volumen de producción
En definitiva, lo que sí queda claro es que los espumosos manchegos se caracterizan por su gran calidad y por ser muy adecuados para los postres y, por qué no, también para algunos aperitivos. Pueden ser blancos y rosados secos, semisecos, semidulces y dulces, pero su principal característica es que tienen gas carbónico de origen endógeno, es decir, que se crea en el vino a causa de una segunda fermentación, que se provoca por la adición de una cantidad de sacarosa y un cierto número de levaduras especiales capaces de transformar el azúcar en alcohol y en anhídrido carbónico, en unas circunstancias especiales. Es precisamente este anhídrido carbónico el que hace que el tapón salga disparado al abrir la botella.
Entre los principales conceptos que nos deben quedar claros para comprender adecuadamente el proceso de elaboración tradicional están el tiraje (añadir levaduras y azúcares al vino base para provocar la segunda fermentación dentro de la botella), la rima (crianza de la botella en la cueva), el removido (ligeros movimientos sobre la botella, que debe estar siempre inclinada hacia abajo, y que permiten el desplazamiento de las lías hacia el cuello de la botella) y el degüelle (extraer las lías de la botella abriéndola y derramando parte del líquido que después será repuesto con licor de expedición – un vino viejo, muy estable y totalmente neutro en el que se han diluido una serie de productos que darán personalidad al espumoso).
Finalmente indicar que, atendiendo a su riqueza en azúcar residual, la denominación de los espumosos es:
secos, semi-secos, dulces, extra-secos y extra-brut.
En cuanto a su servicio, comentar que deben servirse a temperaturas bajas (entre 5 y 7º C) para que se dé la compenetración perfecta entre las moléculas de gas y las del líquido, lo que dificulta la erupción de las burbujas y su consiguiente dispersión. Precisamente para favorecer el mantenimiento del anhídrido carbónico, se recomienda que se utilicen copas largas y estrechas a la hora de servir el espumoso, contrariamente a la costumbre, hoy prácticamente superada, de servir estos vinos en copas de forma baja y ancha.
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