La retirada de la flota gallega del Golfo de Vizcaya es un hecho esperado tras la decisión que los ministros de pesca de la UE adoptaron el pasado diciembre de 2005 para la cuota de la anchoa.
El Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) lleva años alertando la crítica situación de esta especie.
La última oportunidad para recuperar el caladero de la anchoa fue en diciembre de 2005, cuando los ministros de pesca de la Unión Europea, en la reunión del Consejo de Pesquerías decidían las cuotas para el año 2006.
La trayectoria de la anchoa es un claro ejemplo de la mala gestión de las pesquerías. Desde hace años, hay datos evidentes de que el stock de esta especie se resiente año tras año y los políticos y los responsables de las pesquerías no hacen nada por evitarlo, desoyendo también año tras año, el consejo de los científicos y de otras voces, que como la de Oceana piden su recuperación.
Y es que desde 1993, los científicos internacionales han venido repetidamente pidiendo la reducción de capturas y la protección de las zonas de reproducción y desove, o incluso, el cierre de la pesquería, pero sus consejos han sido ignorados reiteradamente.
Desde el año 2001, la abundancia de reproductores de anchoa ha caído casi en un 90% y desde el 2002, nunca se ha podido capturar ni la mitad de la cuota otorgada por la Unión Europea. Ya en el año 2003, el ICES recomendó no superar las 12.500 toneladas, pero se otorgaron 33.000. En 2004, se volvió a pedir que no se capturaran más de 11.000, pero nuevamente se permitieron 33.000 toneladas. Y en 2005, las recomendaciones ponían el tope en las 5.000 toneladas, pero se permitió una cuota seis veces superior y los gobiernos de Francia y España, a pesar de los consejos científicos, se empeñaron en otorgar una cuota de 30.000 toneladas hasta que la falta de capturas provocó el cierre de la pesquería.
El año 2005 fue el más negro en la pesquería de la anchoa del Cantábrico, cuando la media de capturas apenas superó las 1.000 toneladas, frente a las 30.000 de las últimas décadas. Pero nuevamente para el 2006, los gobiernos de Francia y España han ignorado las evidencias científicas y, en lugar de continuar con el cierre de la pesquería, permitieron abrirla pese a que los estudios demostraban que la abundancia de anchoa era la más baja registrada nunca, situándose muy por debajo de los límites biológicos de seguridad que pueden hacer colapsar la especie.
Oceana, la organización internacional que trabaja en exclusiva para la investigación y protección de los océanos, ya advirtió en 2004 y en 2005 de la grave situación de la anchoa y pidió a la Unión Europea que siguiera los consejos científicos del ICES y aprobara una fuerte reducción de las capturas para permitir su recuperación.
Oceana lleva años proponiendo las siguientes medidas para la recuperación de la anchoa:
- El cierre indefinido de la pesquería de anchoa hasta que la biomasa de reproductores de la especie supere las 33.000 toneladas.
- Sólo entonces se podrían permitir las primeras capturas, siempre y cuando no se excedan los límites de seguridad para el stock, y se permita que la biomasa siga incrementándose.
- Cierre total y permanente de la zona de reproducción y alevinaje que desde 1999 lleva reclamando ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar). (Ver mapa)
- Prohibición del uso de redes de arrastre pelágico para la captura de anchoa.
Mapa de la zona de alevinaje que, según Oceana, debería ser cerrada, de forma permanente, a la pesca de anchoa.
En los últimos años, las pesquerías de Francia y España retiran del mar casi un 65 % de los reproductores existentes, lo que deja en el mar sólo un 35% de anchoas capaces de reproducirse, algunas de las cuales también son consumidas por otros animales marinos.
“A pesar de la evidencia de los datos y de las recomendaciones que se han ido dando, no se ha conseguido que se desarrollen políticas sostenibles que permitan una gestión de las pesquerías inteligente a largo plazo”, afirma Xavier Pastor, Director de Oceana para Europa y añade: “De nuevo, lamentamos profundamente la situación tan delicada a la que se ha llevado a la flota de bajura del Cantábrico por desoír las recomendaciones científicas”.
Oceana opina que la Comisión debe dotarse de sistemas para que se sancione duramente a los países que ignoran los consejos científicos y técnicos, como es evidente que ha sido el caso español, ya que se sigue promocionando la sobreexplotación de la especie.
Los portavoces de Oceana manifiestan que, los responsables de pesca españoles deberían avergonzarse de regresar “triunfantes” cada año de las negociaciones de pesca del Consejo por haber conseguido aumentar las cuotas pesqueras propuestas por la Comisión.
Oceana alerta de la situación de la anchoa en el Golfo de Cádiz, ya que las cuotas que se están otorgando allí son un 70% superiores a las aconsejadas por el ICES.
Oceana es una organización internacional que trabaja para proteger y recuperar los océanos del mundo. Nuestro equipo de científicos marinos, economistas, abogados y otros colaboradores están consiguiendo cambios específicos y concretos en la legislación para reducir la contaminación y prevenir el colapso irreversible de los stocks pesqueros, proteger a los mamíferos marinos y otras formas de vida marina. Cuenta con oficinas en Europa - Madrid (España) y Bruselas (Bélgica), en Norteamérica - Washington (DC), Juneau (Alaska), Los Angeles (CA), y en Sudamérica - Santiago (Chile). Más de 300.000 colaboradores y ciberactivistas en 150 países se han unido ya a Oceana. Para más información, visite www.oceana.org
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